Las cuatro posibles estrategias de marketing digital para Pymes

Muchos de mis clientes o empresarios asesorados, llegan a mí con único y claro objetivo: tener clientes nuevos y de calidad. Y tienen razón, pues nadie contrata un asesor en marketing para que le desarrolle campañas bonitas o decore el jardín de su casa, sino para que genere los caminos necesarios para hacer crecer su negocio, hacer plata. Así de simple.

Sin embargo, de a pocos, y con una metodología basada en la lógica, he logrado hacerles entender, que todo es un proceso, y que, como alguna vez me dijo un profesor del pregrado, “primero ensille antes de montar”.

¿Cuál es ese proceso lógico?

Mi experiencia lo ha logrado resumir en cuatro etapas y resumirlo de la siguiente manera:

Reconocimiento

Si usted es dueño o administra un negocio nuevo, un nuevo emprendimiento, quiere abrir un segundo punto de venta o se trasladó de ciudad o país, pues lo primero que querrá es lograr que al menos, su audiencia lo conozca, sepa que existe.

Para lo anterior se pueden considerar estrategias centradas en conseguir impresiones, alcance. Si se trata de digital, por ejemplo, una estrategia puede ser utilizar redes sociales de primer nivel como Facebook –por no decir solo Facebook- que le permitan ser visible por la mayor cantidad de usuarios o clientes potenciales debidamente segmentados.

Posicionamiento

Posicionarse es sobresalir entre todas las empresas reconocidas de su sector. Es decir, si yo tengo una tienda de perfumes en una cuadra donde hay cuatro tiendas de perfumes más, mi objetivo será posicionarme sobre las demás. Es aquí donde juegan un rol especial la calidad del producto, las facilidades de pago y envío y el servicio al cliente. Esos son valores agregados, y si lo que quiere es posicionarse, debe pensar en entregar ese “algo más” a su mercado objetivo.

Retención de clientes

Es más barato retener un cliente que capturar uno nuevo; un concepto viejo y conocido en el mundo empresarial.

Para citar un ejemplo, una estrategia de retención en el sector de la cirugía plástica puede costarle a un médico entre $30 y $50 pesos por cliente a través de una campaña de email marketing.

Para el caso de la captación, un prospecto similar puede costarle hasta $10.000 / clic en Google –sin garantía que el clic se convierta en un interesado real-.

¿Ahora entiende por qué es mejor asegurar lo que tiene antes de aventurarse a buscar nuevos prospectos?

Captación de clientes potenciales

Por último, viene la captación, la cereza del pastel. Este es el final del proceso y si usted recorrió con juicio los tres anteriores “ya tiene la casa lista para traer los invitados”. Ahora si utilicemos herramientas como captación de clientes potenciales de Facebook, Google Adwords, Google Shopping y herramientas de geolocalización. Es aquí donde se ven los resultados, eso sí, si están correctamente articulados con la estrategia comercial ideal.

En conclusión, no todo es tan fácil ni tan rápido como parece (o al menos esa fórmula aún no la conozco) pero tampoco tan difícil como muchos piensan, todo es cuestión de procesos y de respetar tiempos; o mejor, como lo resumió mi profesor: primero ensille antes de montar.

Daniel Enríquez Delgado
Director Ejecutivo
Estrategias Impacta SAS

Todo por un like
¿Alguna vez se sintió culpable por no haber escrito “amén”, en una publicación en Facebook, de un niño enfermo con cáncer, o un traicionero de su religión, por no haber compartido una imagen de Jesús?

Con el afán de alcanzar reconocimiento de marca, incrementar el tráfico hacia sus sitios Web o lograr crecimiento en el tamaño de sus comunidades digitales, muchas empresas, utilizan la estrategia de conmover a las personas con niños enfermos, imágenes religiosas y otras estrategias “sucias” para alcanzar sus objetivos.

Por ejemplo, si usted es un católico en todo el sentido de la palabra, sentirá que el cielo ya no es lo suyo, ni le alcanzarán las súplicas por haber ignorado una imagen de Jesucristo, y no haber escrito “amén” al pie de la foto.

¿Por qué lo hacen las empresas?

Algorítmicamente, la sumatoria de likes, comentarios y veces que es compartida una publicación, genera a las empresas, un mayor posicionamiento en los motores de búsqueda de la plataforma, lo cual se verá reflejado en un mayor número de personas que reconozcan la marca, y, en la ruta comercial, se verán cuantificadas en conversiones. Palabras más, palabras menos, en ventas.

Consciente de esto, hoy en día, Facebook ha cambiado mucho sus algoritmos a partir de estas empresas y personas que quieren alcanzar visibilidad a toda costa, y, su algoritmo varía muy seguido, para garantizar a los usuarios, que el contenido que vean, en su sección de noticias, sea realmente de su interés.

Inclusive, publicaciones como “Él puso ajo en sus zapatos antes de acostarse y lo que sucede a continuación es difícil de creer”, cuyo único propósito es dejar la incertidumbre en el lector para obligarlo a ingresar a la Web, han sido cuestionadas, y también forman parte de las llamadas “guerras por tráfico”, que deben ser combatidas.

En conclusión, utilice la lógica y no le regale su tiempo a este tipo de empresas engañosas que buscan ser reconocidas a toda costa y a cualquier precio, pues, como leí en algún meme por ahí: “tus likes no ayudarán a que este gatito recupere sus piernas”. Y no se sienta culpable por no haber pulsado “amén” al pie de una imagen.

La verdad sobre las supuestas políticas de seguridad de Facebook y sus “cambios”

El tal Canal 11 ni Canal 13 no existen. Tampoco existe la Ley UCC 308, ni tampoco el cuento de que Facebook pasará de ser una empresa privada para convertirse en pública, ¡puro cuento!

En el entorno de las redes sociales y el marketing digital (Lea aquí que es el marketing digital), siempre han existido y existirán los llamados “trolls”: personas que se divierten mortificando y bromeando en medios digitales a través de falsas rifas de vehículos, cambios del likes por dinero, y su más reciente producción “El aviso de privacidad de Facebook” (aunque ni tan nuevo, data del 2012 pero se actualiza cada año).

Facebook siempre ha sido, es y será, una herramienta “gratuita” para las personas naturales y una herramienta paga para quienes trabajamos el marketing digital en función de resultados, y es más, una herramienta cada vez más costosa, debido a que cada vez somos más cuidadosos en la información que le suministramos a la red social, y para nosotros, los estrategas, eso se traduce en mayores costos. Pero bueno, eso es otro tema.

Escribimos este post, para dar tranquilidad a los seguidores de la red social y queremos darlo a conocer desde nuestra óptica de expertos en social media y redes sociales, pues sabemos que hay  muchos desprevenidos que pierden tiempo leyendo, compartiendo y haciendo al pie de la letra lo que sus contactos les informan con credibilidad.

No hay que tener temor a nada y cuando haya cambios, Facebook nos lo contará de manera directa a través de nuestra sección de noticias e inclusive mencionada directamente por el propio Zuckerberg. Eso sí, la privacidad, al momento de ingresar a la red social, la pierdes completamente, y es este, quizás, el costo por mantenerte conectado con tu familia, amigos y  conocidos (unas por otras). Así que ya saben, nada de temores con las leyes, decretos y entidades que “no existen”. Todo es falso.

Para concluir algo muy simple; sean básicos al momento de identificar un post: solo miren la ortografía y la manera de escribirlo. Una empresa de esa talla sabrá cómo comunicarse de manera profesional y en el momento indicado, nunca usarán el “comparte esto o morirás en el intento”.

Los mínimos que debo comprender para mi estrategia en redes sociales

Hace un tiempo, cuando estaba próximo a graduarme como Administrador de Negocios, le pregunté al profesor cómo sería mi sustentación de trabajo de grado y que traje debería llevar puesto para el evento. Su respuesta, es la que inspira el post de hoy: “primero ensille antes de montar el caballo.” Tenía razón, primero debería desarrollar mi proyecto, que hasta ese entonces tenía 6 tímidas hojas llenas de borrones y luego sí, preparar el corbatín y la champaña.

¿Qué aprendí de ello? Que en la vida, en nuestras labores profesionales, en el marketing y en las redes sociales, todo lleva un orden, todo parte de un objetivo. Y es precisamente en la estrategia de redes sociales, donde he detectado muchas fallas en mis labores como consultor: desde la construcción de estrategias sin diagnóstico, hasta Community Managers que también trapean, cargan mercancía y desempolvan el negocio. Hacen de todo, y es literal.

El marketing en redes sociales, al igual que cualquier estrategia de mercadeo o de negocios, debe partir de un objetivo, ¿para qué mi empresa requiere presencia en redes sociales? ¿Qué gano con ella?

Es así como debemos definir objetivos como: lograr reconocimiento de marca, generar comunidad con los seguidores de mi marca, fidelizar clientes, capturar nuevos prospectos, entre otras. De igual manera, y una vez definido el objetivo, es conveniente preguntarnos cuáles serán los canales indicados para promocionar mi  marca y/o empresa en internet, entonces vienen las preguntas, ¿qué persigo yo con mi fan page de Facebook? ¿Para qué tener una cuenta en Twitter? ¿Qué hago con un canal de YouTube?

Una vez definido el objetivo y los canales, el ideal radica en la construcción de unos tópicos de comunicación que me ayudarán a delinear los mensajes que yo quiero transmitir a mis seguidores, donde además, se contemple la periodicidad de las publicaciones y se asignen los recursos necesarios para obtener los mejores resultados.

Si todo lo anterior, lo acompañamos de un benchmarking digital, un análisis de competencia y una correcta segmentación del mercado, el resultado será un plan de marketing en redes sociales. Ahí sí diría mi profesor, “una vez ensillado, móntelo y póngalo a andar”

Daniel Enríquez / Director Ejecutivo
Ebook gratis sobre Neuromarketing

El neuromarketing ayuda al marketing y a las empresas, a entender a sus clientes desde una perspectiva humana, psicológica y ligada al comportamiento de las personas y sus reacciones frente a diferentes productos y servicios.

Es así como entender las diferencias de género, conocer algunos principios biológicos para la implementación de publicidad efectiva, así como comprender la percepción de los sentidos del ser humano, nos ayudan como mercadólogos a hacer que nuestras estrategias funcionen mejor.

Pulicar, ha desarrollado un E-Book, que lo compartimos en el siguiente enlace. Pueden descargarlo y leer lo que ellos han documentado después de investigar a uno de los pioneros y más reconocidos defensores del Neuromarketing. Esperamos lo disfruten.

Qué es el marketing digital y su estructura?

Realizando un análisis de tendencias en Google Trends (véase gráfica), es evidente que el marketing digital es una de ellas, y ha tomado relevancia dentro de la estructura del desarrollo de la empresa moderna. Sin embargo, muchos no conocen de qué se trata, ni cuál es la estructura correcta para realizarlo de manera eficiente e implementarlo en su negocio.

Para empezar, y en palabras comunes, el decir que la palabra marketing tenga la extensión “digital”, no quiere decir que cambie su propósito básico, el cual es, y será, hacer que un bien o un servicio llegue a su destinatario en las mejores condiciones posibles, buscando siempre, satisfacer una necesidad de la mejor manera, con los estándares más altos en cuanto a calidad y servicio al cliente. Cumplir con la promesa de valor ofrecida por la empresa.

Bajo la anterior definición, una estructura correcta de marketing digital debe tener tres componentes básicos:

  1. Una página de Web
  2. Unas fuentes de tráfico
  3. Una base de datos para cumplir con acciones comerciales

La primera, constituye la columna vertebral de cualquier proyecto de marketing digital, y es aquí, donde la empresa aterriza y marca sus objetivos: ya sea una Web netamente informativa, una plataforma de comercio electrónico o una herramienta de servicio al cliente, para citar algunos ejemplos.

Esa Web, al igual que cualquier negocio físico, debe abrirse cada mañana, limpiarse, actualizarse, ponerse a disposición del cliente. Así mismo, es importante que tenga un propósito, que se ajuste a las nuevas tendencias y que sea de fácil uso para el usuario.

Por más estética, funcional y bien desarrollada que esté la Web, de nada servirá si no tiene visitantes. Es así como el segundo componente, relacionado las fuentes de tráfico, hace referencia encontrar que el sitio sea utilizado y navegado por los clientes o prospectos propios del interés de la empresa. Entre las fuentes de tráfico hacia la Web están: Pauta publicitaria en Google –Adwords-, redes sociales, e-mail marketing, fuentes off line e integración on line y off line.

Cada una de las anteriores fuentes de tráfico Web, al igual que el sitio, deben tener sus objetivos, y debemos saber que no todos nos servirán y dependen de los objetivos generales y estratégicos que persiga la empresa. Por citar un ejemplo, dentro de la fuente de redes sociales, está Facebook, la cual es una plataforma que nos sirve para generar comunidad con nuestros clientes actuales y potenciales, y sería incorrecto utilizarla como herramienta de soporte técnico para nuestros productos o servicios; para ello utilizaríamos un Blog, por ejemplo.

El tercer componente, hace referencia a los datos. En nuestra Web, aterrizarán muchos clientes potenciales provenientes de las diferentes fuentes que hemos seleccionado de manera estratégica, ¿Qué hacer con ellos?

Interactuar es la mejor manera de cautivarlos para la implementación de nuestras estrategias comerciales, porque hasta ahí, marketing ya ha cumplido su objetivo: atraerlos. Entonces debemos solicitar sus datos personales y de contacto, tales como el nombre, número de celular, correo electrónico, y los que consideremos necesarios para convertir ese prospecto en cliente.

Por ello, es importante darles importancia a esos datos, almacenarlos, analizarlos y trabajarlos de tal manera que podamos materializar la mayor cantidad posible de clientes y convertirlos en fuentes de ingresos hacia nuestra Web.

Todo lo anterior, debe estar apoyado en correctos procesos de segmentación de clientes, un adecuado análisis de la competencia, del entorno, y la realización de un benchmarking que nos permita apoyarnos en los mejores para operar en función de la minimización del riesgo.

En conclusión, hacer el marketing no debe realizarse de manera aleatoria, improvisada y sin objetivos, sino, bajo un proceso de investigación científica y basado en una estructura que le permita a la empresa recuperar la inversión y ser activa en la construcción del tan anhelado ROI.