El Banco Mundial proyecta una caída del Producto Interno Bruto –PIB-, para América Latina del 4,6%, lo que traerá afectaciones en el desempleo, la movilidad y la manera en el que hoy en día conocemos el trabajo.

A pesar de lo anterior, Colombia y Chile presentan pronósticos menos impactantes a sus economías, cuya variable negativa será del 2 y el 3 por ciento respectivamente, gracias a sus políticas de apertura económica, su resiliencia y adaptación a estrategias de participación pública-privada a partir de nuevas tecnologías.

En este contexto, las pequeñas empresas y el emprendimiento han visto su oportunidad y existen sectores como las clases en línea, el cuidado personal y la pequeña industria, que deben readaptarse a las nuevas condiciones y aprovechar el uso de la tecnología para surgir y lograr sus objetivos de negocio y financieros.

En medio de este panorama, le presentamos a los emprendedores, tres recomendaciones básicas para considerar:

Aprovechen la tecnología

No se trata de pensar en un desarrollo tecnológico, un desarrollo especializado o de vanguardia. Nuestra recomendación es utilizar la tecnología a nuestro alcance para incrementar la visibilidad de nuestros negocios y convertir las oportunidades en ventas. Un ejemplo de ello sería una estrategia en redes sociales, la creación de contenidos de valor a través de videos o la implementación de un blog.

Generen networking en línea

El uso de plataformas de reuniones como Zoom, Meet o Teams y la participación en grupos especializados en redes sociales sobre diferentes temáticas, le permiten al emprendedor, al empresario y al profesional, mostrar sus productos o servicios y darlos a conocer entre posibles clientes.

Innoven

Tenemos la concepción errada de que innovar es “invetarse” algo que no existe.

Una empresa puede innovar en su modelo de ganancias, estructura, socios, procesos, canales, servicio al cliente, fidelización y marca para ser exitosa.