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Cuando los pequeños detalles cuestan plata

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Ir demasiado al detalle, te puede hacer perder el foco de tu estrategia, y te voy a decir por qué.

Que la frase esté perfecta; que el diseño se vea impecable; que la ausencia de una coma te produzca una úlcera, o que una mínima modificación en el color te haga cambiar un plano entero, pueden costarte plata, si eres cliente de una agencia de marketing y publicidad.

La situación…

Como cliente, contratas una empresa para que plantee tu estrategia digital: buscas un equipo de comunicaciones y diseño, que ejecute tu estrategia de marketing y publicidad, ¡pero ojo!

Contratar un tercero no significa tener un departamento a tu disposición las 24 horas del día, sino un equipo que dedicará una fracción de su tiempo a atender lo que tu presupuesto ha contratado, bajo unas condiciones específicas.

En muchas ocasiones esto resulta mucho más beneficioso para las empresas pequeñas, pues les garantiza tener un equipo de expertos en diferentes áreas a un costo inferior, donde quizás, con ese mismo presupuesto, solo les alcanzaría para uno o dos de los cargos necesarios.

En los zapatos de la agencia

Cuando se es agencia, el equipo entiende que ningún cliente es exclusivo, por eso se tienen varios clientes, de lo contrario, sería un departamento al interior de una compañía.

En este escenario es donde se presenta la situación: ese color no me gusta, cambia la imagen, modifica la estructura del texto, entre muchas otras situaciones.

¿Qué pasa operativamente al interior de la agencia? Que “el tiempo” que contrataste para tu empresa, se está gastando, literalmente, en asuntos de forma y no de fondo.

Esto hace que muchas veces se le dedique demasiado tiempo a acciones operativas y poco a asuntos estratégicos, lo cual repercute en el cumplimiento o no de los objetivos.

Prioridades

Cuando se contratan este tipo de servicios a través de agencias, lo mejor es priorizar en el cumplimiento de los objetivos y exigir en aspectos estratégicos más que en los “detalles” operativos, sin querer decir que no sean importantes, pues en la minucia está quizás el diferencial.

Recuerden que se está pagando por el tiempo de un equipo, y ese tiempo es mejor “quemarlo” en lo importante, pues el tiempo es plata.