Realizando un análisis de tendencias en Google Trends (véase gráfica), es evidente que el marketing digital es una de ellas, y ha tomado relevancia dentro de la estructura del desarrollo de la empresa moderna. Sin embargo, muchos no conocen de qué se trata, ni cuál es la estructura correcta para realizarlo de manera eficiente e implementarlo en su negocio.

Para empezar, y en palabras comunes, el decir que la palabra marketing tenga la extensión “digital”, no quiere decir que cambie su propósito básico, el cual es, y será, hacer que un bien o un servicio llegue a su destinatario en las mejores condiciones posibles, buscando siempre, satisfacer una necesidad de la mejor manera, con los estándares más altos en cuanto a calidad y servicio al cliente. Cumplir con la promesa de valor ofrecida por la empresa.

Bajo la anterior definición, una estructura correcta de marketing digital debe tener tres componentes básicos:

  1. Una página de Web
  2. Unas fuentes de tráfico
  3. Una base de datos para cumplir con acciones comerciales

La primera, constituye la columna vertebral de cualquier proyecto de marketing digital, y es aquí, donde la empresa aterriza y marca sus objetivos: ya sea una Web netamente informativa, una plataforma de comercio electrónico o una herramienta de servicio al cliente, para citar algunos ejemplos.

Esa Web, al igual que cualquier negocio físico, debe abrirse cada mañana, limpiarse, actualizarse, ponerse a disposición del cliente. Así mismo, es importante que tenga un propósito, que se ajuste a las nuevas tendencias y que sea de fácil uso para el usuario.

Por más estética, funcional y bien desarrollada que esté la Web, de nada servirá si no tiene visitantes. Es así como el segundo componente, relacionado las fuentes de tráfico, hace referencia encontrar que el sitio sea utilizado y navegado por los clientes o prospectos propios del interés de la empresa. Entre las fuentes de tráfico hacia la Web están: Pauta publicitaria en Google –Adwords-, redes sociales, e-mail marketing, fuentes off line e integración on line y off line.

Cada una de las anteriores fuentes de tráfico Web, al igual que el sitio, deben tener sus objetivos, y debemos saber que no todos nos servirán y dependen de los objetivos generales y estratégicos que persiga la empresa. Por citar un ejemplo, dentro de la fuente de redes sociales, está Facebook, la cual es una plataforma que nos sirve para generar comunidad con nuestros clientes actuales y potenciales, y sería incorrecto utilizarla como herramienta de soporte técnico para nuestros productos o servicios; para ello utilizaríamos un Blog, por ejemplo.

El tercer componente, hace referencia a los datos. En nuestra Web, aterrizarán muchos clientes potenciales provenientes de las diferentes fuentes que hemos seleccionado de manera estratégica, ¿Qué hacer con ellos?

Interactuar es la mejor manera de cautivarlos para la implementación de nuestras estrategias comerciales, porque hasta ahí, marketing ya ha cumplido su objetivo: atraerlos. Entonces debemos solicitar sus datos personales y de contacto, tales como el nombre, número de celular, correo electrónico, y los que consideremos necesarios para convertir ese prospecto en cliente.

Por ello, es importante darles importancia a esos datos, almacenarlos, analizarlos y trabajarlos de tal manera que podamos materializar la mayor cantidad posible de clientes y convertirlos en fuentes de ingresos hacia nuestra Web.

Todo lo anterior, debe estar apoyado en correctos procesos de segmentación de clientes, un adecuado análisis de la competencia, del entorno, y la realización de un benchmarking que nos permita apoyarnos en los mejores para operar en función de la minimización del riesgo.

En conclusión, hacer el marketing no debe realizarse de manera aleatoria, improvisada y sin objetivos, sino, bajo un proceso de investigación científica y basado en una estructura que le permita a la empresa recuperar la inversión y ser activa en la construcción del tan anhelado ROI.